Las inversiones alternativas como fórmula de ahorro

24 septiembre, 2019 | Artículo Fiscal

El concepto de inversiones alternativas ha surgido en los últimos años como fórmula de búsqueda de una mayor rentabilidad en la inversión. Se trata de una opción diferente a los productos financieros estandarizados que exigen actualmente una mayor asunción del riesgo en un entorno marcado por los bajos tipos de interés y la volatilidad de los mercados financieros. En el presente artículo se analizarán diferentes modalidades de inversión alternativa existentes señalando sus principales características, así como sus ventajas e inconvenientes.

La razón de las inversiones alternativas

En los últimos años la denominada inversión alternativa ha tenido un crecimiento muy significativo y las estimaciones apuntan a un mantenimiento de dicha progresión en los próximos años.

Las causas del incremento de las inversiones alternativas son fundamentalmente 3: (i) bajos tipos de interés, fruto de la política monetaria del Banco Central Europeo; (ii) la volatilidad en los mercados financieros tradicionales que supone un mayor riesgo de pérdidas severas en momentos puntuales y (iii) la necesidad de diversificación de la cartera de inversión de los inversores.

La inversión tradicional en activos financieros está representada fundamentalmente por los depósitos bancarios y otros activos monetarios de alta liquidez, la renta fija (deuda de los Estados y bonos corporativos), así como la renta variable en sus diversas manifestaciones (inversión directa o a través de instituciones de inversión colectiva).

Si bien en el año 2019 los mercados financieros han tenido una evolución favorable durante los primeros meses, existen diversos riesgos geopolíticos y macroeconómicos (1) que, en caso de materializarse alguno de ellos, puede suponer la posibilidad de pérdidas inesperadas en la mayoría de activos financieros (incluso aunque se califiquen como renta fija). (2)

El universo de la inversión alternativa está compuesto por un rango amplio de activos diversos, de carácter financiero o no. Con carácter general, nos podemos encontrar con inversiones en materias primas, empresas no cotizadas, capital riesgo, “hedge funds”, inmobiliario y otras.

Algunas de las inversiones alternativas indicadas permiten “descorrelacionar” el riesgo con las inversiones tradicionales, puesto que su retorno no está tan ligado a la evolución puntual de los mercados financieros, si bien en caso de un declive económico y financiero prolongado, deberían verse asimismo afectadas en su valoración. Sin embargo, los vaivenes periódicos de los mercados no suelen tener un impacto tan directo, por lo que su rentabilidad tiene un menor sesgo al corto plazo.

Adicionalmente, durante los últimos años determinadas categorías de inversiones alternativas han producido unos retornos superiores a las inversiones tradicionales en los mercados financieros tradicionales, lo que ha supuesto que cada vez más un mayor número de inversores hayan decidido incrementar sus posiciones en tales activos alternativos.

A continuación, se señalan los principales rasgos de determinadas inversiones alternativas.

Características de las principales inversiones alternativas

El universo de inversiones alternativas es muy amplio. A continuación, se analizan las principales opciones existentes en la actualidad.

a) Hedge Funds

Los “hedge funds” (3) son vehículos de inversión privados que tienen como rasgo principal la flexibilidad en la estrategia de sus inversiones. Usualmente se estructuran como un Fondo de inversión que va dirigido a inversores cualificados, exigiéndose un mínimo de inversión (al menos, 100 mil euros). En España su regulación se contiene en la Ley 35/2003, de Instituciones de Inversión Colectiva, que los denomina como “Instituciones de Inversión Colectiva de Inversión Libre”.

Los “Hedge Funds” o fondos de inversión libre se caracterizan por utilizar muy diversas estrategias de inversión, sin que el gestor se vea delimitado por tener que seguir una concreta en función del perfil del fondo. Ello permite al gestor poder cambiar de estrategia cuando los mercados financieros evolucionan de forma diferente a la prevista e incluso adoptar modalidades de inversión que apuestan por la evolución negativa de tales mercados o índices.

En este sentido, las estrategias de inversión pueden numerosas. Así, a título ejemplificativo cabría citar las siguientes:

  • “Long” o “Short”: alcista o bajista respecto de un mercado, índice o activo concreto
  • Estrategias de arbitraje sobre activos: divisas, obligaciones convertibles, acciones, valores de deuda, entidades en proceso de fusión, etc.
  • “Global macro”: se trata de estrategias sobre activos o instrumentos financieros, cuyo precio oscila en función de los cambios en las políticas económicas que afectan a las mismas
  • Estrategias “event driven”: se busca rentabilizar ineficiencias en los precios de activos después de producirse un evento corporativo (quiebra, fusión, adquisición, etc.)
  • Inversión en activos “distressed”: se invierte en activos (fundamentalmente, de deuda) correspondiente a compañías en dificultades financieras 

b) Materias primas

Existe una gran variedad de activos susceptibles de inversión. Así, las principales categorías en el ámbito de las materias primas serían las siguientes:

  • Productos agrícolas: trigo, maíz, café, azúcar, soja, algodón, cacao, etc.
  • Productos ganaderos.
  • Metales: cobre, zinc, estaño, plomo, aluminio, acero, oro, plata, platino, paladio, componentes para fabricación de baterías.
  • Productos energéticos: petróleo, gas natural.

La forma de invertir no suele ser habitualmente directa, sino que se utilizan principalmente productos financieros derivados cuyo subyacente es alguna de la “commodity” o mercancía indicada anteriormente. También otras modalidades de inversión pueden efectuarse a través de fondos de inversión o mediante la inversión en entidades cuya actividad principal se basa en alguna commodity (por ejemplo, empresas mineras o transformadoras).

Las materias primas pueden ofrecer una descorrelación respecto de las inversiones financieras (su evolución puede ser diferente), si bien suelen tener una alta volatilidad en la evolución de sus precios de referencia.

c) Inversión inmobiliaria

Si bien a raíz de la crisis económica y financiera de 2008 la inversión en activos inmobiliarios también tuvo un acusado descenso, en los años más recientes se ha producido una recuperación de las rentabilidades y los precios en los activos y ello ha supuesto un renovado interés por los inversores en activos de esta naturaleza.

Sin embargo, la inversión en activos inmobiliarios cuenta con una diversidad de opciones (vivienda residencial, locales de negocios, activos logísticos, turísticos, promoción y desarrollo, etc.), pudiéndose efectuar la inversión de forma directa, así como a través de diversos vehículos que se ofrecen a inversores privados (a través de SOCIMIS, fondos específicos, mediante plataformas colaborativas o “crowdfunding”), permitiendo de este modo la posibilidad de participar en una parte de un proyecto de inversión de mayor envergadura.

En los últimos años, la inversión en activos inmobiliarios se ha dirigido a las zonas geográficas con un mayor atractivo, por lo que en España se ha generado un mercado dual entre aquellas zonas que han recuperado su atractivo y precios de los bienes inmobiliarios, mientras que otras todavía se encuentran con precios inferiores a los previos de la crisis económica.

d) Productos estructurados

El objetivo de la inversión en productos estructurados consiste en obtener una rentabilidad derivada de un activo subyacente (renta fija, renta variable, materia prima, etc.), tratando de contar con una protección en el supuesto de evolución adversa del activo subyacente. En años anteriores, muchos inversores afrontaron pérdidas significativas en productos estructurados, debido la evolución negativa de los activos subyacentes sobre los que estaban referenciados (en particular, acciones de entidades con pérdidas significativas).

Sin embargo, actualmente se diseñan los productos estructurados estableciendo umbrales o límites de caída que permiten asumir el riesgo a cambio de una rentabilidad prefijada con un nivel de riesgo menor que la inversión directa en el activo subyacente.

e) “Private equity” o capital riesgo

Se trata de una opción dirigida a inversores para poder participar de forma indirecta en el capital en otras entidades mediante la toma de una participación financiera con el objetivo de una ulterior desinversión transcurrido un determinado periodo de tiempo y obtener una plusvalía que resulte superior a la inversión tradicional.

Existen diferentes tipos de fondos de capital riesgo con objetivos de inversión diferenciados (empresas maduras, con apalancamiento, empresas recientes o “start up”). Las características principales de la inversión en capital riesgo son:

  1. Se trata de fondos cerrados, a diferencia de las instituciones de inversión colectiva que son abiertos.
  2. No tienen valor liquidativo diario.
  3. Existen sucesivos desembolsos por parte del inversor privado a medida que son solicitados por el gestor (“capital calls”).
  4. Los flujos a obtener son impredecibles en el tiempo y cuantía, aunque el gestor suele plantear un horizonte temporal estimado.
  5. El inversor no puede reembolsar su inversión cuando lo desee, sino debe esperar al vencimiento del fondo o a distribuciones parciales generadas por ventas de las inversiones del fondo.

En base a las limitaciones señaladas anteriormente, la rentabilidad exigida por el inversor suele ser superior a la que se obtiene de la inversión tradicional en los mercados bursátiles o en fondos de inversión en renta variable, si bien el riesgo es superior, siendo la menor liquidez una cuestión a considerar de forma específica.

En España, su regulación se rige por la Ley 22/2014, de 12 de noviembre, y tienen asimismo un tratamiento fiscal específico en el Impuesto sobre Sociedades contenido en el artículo 50 de la Ley 27/2014, del Impuesto sobre Sociedades. En este sentido, cuentan con un régimen fiscal de exención en el caso de obtención de plusvalías en la venta de entidades participadas por parte de la sociedad o fondo de capital riesgo, siempre que se cumplan determinados requisitos.

La inversión en capital riesgo puede resultar interesante para aquellos inversores que deseen participar en el desarrollo de empresas denominadas “start up” que, de forma individual, no podrían usualmente acceder debido a tales empresas debido a la alta cuantía de la inversión necesaria. Adicionalmente, la inversión en capital riesgo permite contar con la dirección de un equipo gestor familiarizado en dicho ámbito.

«La inversión alternativa ha tenido un desarrollo importante en los últimos años frente a la denominada inversión tradicional. La inversión alternativa permite diversificar la inversión y actúa en ocasiones como un activo descorrelacionado de la inversión tradicional en los mercados financieros”

Legislación aplicable:

  • Ley 35/2003, de Instituciones de Inversión, Colectiva.
  • Ley 22/2014, de Entidades de Capital Riesgo.
  • Ley 27/2014, del Impuesto sobre Sociedades.
(1) Las recientes estimaciones macroeconómicas apuntan a una desaceleración e incluso recesión en determinados países.
(2) Así, en el caso de una inversión en renta fija, un incremento en los tipos de interés supondría una minoración de la valoración del activo, que estaría en función de su duración a vencimiento.
(3) La traducción literal sería fondo de cobertura, si bien su acepción más amplia es la de fondo de inversión con amplia libertad de inversión.

(*) Artículo extraído de Análisis Normativo Diario (CAD).

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