Cómo elegir un buen asesor financiero

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A la hora de pensar en inversiones, siempre es fundamental tener la ayuda de alguien que entienda más que nosotros, que nos guíe y que sea objetivo en sus consejos (ha de buscar el interés de quien pide el asesoramiento, no el de la entidad que representa).

A pesar de esto, muchas veces tomamos decisiones financieras sin buscar el consejo de los expertos. Por eso, hemos creído que podría ser bueno dar algunos consejos para conseguir un buen asesor en esta materia. Este artículo también puede servir para aquellos de ustedes que sean asesores financieros y quieran saber lo que busca el cliente.

Elegir a un experto

Es curioso, pero no existe una gran tradición de acudir al asesor financiero cuando hay que comprar una casa, poner un negocio, ahorrar para la educación de los hijos, lograr un buen retiro o planificar una sucesión. Y, sin embargo, debido a los vaivenes constantes que sufre la economía actual, contar con la opinión y el asesoramiento de un experto para que sirva de guía es fundamental en cualquier proyecto empresarial.  El factor más importante para acertar en la elección de un asesor financiero radica en encontrar a un profesional responsable. Además, debe ser fuente independiente de información, que cuente con probada y exitosa experiencia.

Consejos a tener en cuenta

Antes de tomar la decisión de trabajar con un asesor financiero, es recomendable reunir cierta información y formular las siguientes preguntas:

  • Solicite al consultor un listado de clientes actuales, o que hayan sido atendidos por el mismo profesional en el pasado.
  • Pida referencias a los clientes que usted conozca. En general, dicha información es mucho más valiosa que cualquier otra obtenida por fuentes indirectas.
  • Pregunte al potencial asesor financiero si es accionista o tiene relación alguna con la institución o producto de inversión recomendado. Hay que ser conscientes de la posibilidad de que existan conflictos de intereses.
  • Solicite información clara y concisa de los cargos y comisiones generados a raíz de la compra de productos financieros. Discuta los honorarios profesionales por concepto de consultoría, en caso de que existan. 
  • En términos generales, averigüe qué criterios fueron aplicados para formular recomendaciones específicas de inversión. Pida revisar los reportes financieros que puedan haberse generado. 
  • Consulte con alguna institución local o asociación profesional acreditada si existen registros de quejas contra el potencial asesor financiero. Investigue si el individuo cuenta con las licencias necesarias para la prestación del servicio.

Según algunos expertos financieros, contar con este tipo de ayuda sirve para:

  • Teniendo en cuenta los ingresos, poder establecer objetivos personales, profesionales, empresariales y financieros, acordes a las necesidades de cada caso particular.
  • Conocer a fondo todos los detalles de la situación financiera particular, ya sea profesional o empresarial.
  • Plantear objetivos y planes realistas que se puedan concretar. De nada sirve pensar en utopías.
  • Poner en acción un plan financiero y estar atento a los distintos cambios y progresos.

La figura del asesor financiero cobra mayor importancia cuando se trata de fondos de inversión. Para empezar, un asesor en una operadora de fondos debe conocer con todo detalle cada uno de sus productos, la operación de los fondos, los movimientos de las tasas de interés, el comportamiento de los mercados, y, sobre todo, saber muy bien las necesidades de su cliente.

De todos modos, no hay que perder de vista que el asesor financiero no hace milagros. No pueden prometerse ganancias ni tomarse decisiones de inversión por cuenta propia.

Decálogo de un buen asesor

  1. Escuchar a su cliente para identificar sus necesidades y así definir su perfil.
  2. Revisar con su cliente los objetivos periódicamente, cómo se han cumplido, qué ha faltado.
  3. Si llegaran a suceder cambios inesperados, que modifiquen la proyección de la inversión, debe hablar con el cliente para orientarle y sugerirle sobre cambios que respondan a las circunstancias.
  4. Ofrecer trato personalizado, explicar con detalle en qué se invierte el dinero, asesorar al cliente en relación a situaciones fiscales.
  5. Conocer con detalle los aspectos legales de las inversiones.
  6. Estar informado sobre los acontecimientos diarios en la economía nacional, en los mercados financieros y políticos.
  7. Un asesor debe explicar a su cliente cómo se comportan las tasas de interés y sobre qué debe estar alerta. Cuál es el riesgo y la posibilidad de sufrir pérdidas.
  8. Manifestar al cliente que, si busca un rendimiento mayor, también será mayor el riesgo implícito.
  9. Conocer la calificación de los fondos o productos financieros, para explicarle al cliente las diferencias. 10. Diseñar una estrategia personalizada a sus clientes y trabajar en ella permanentemente. Explicarle con detalle los objetivos de sus fondos, sus ventajas y desventajas.
  10. Diseñar una estrategia personalizada a sus clientes y trabajar en ella permanentemente. Explicarle con detalle los objetivos de sus fondos, sus ventajas y desventajas.
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