Antecedentes: se trata de un contribuyente que tiene un hijo de 19 años con una incapacitación psíquica del 65%. Hay una fundación que se dedica a ayudar a personas con discapacidad que le quiere dar 20.000 €.
La Fundación tiene por objeto:
Para atender a las cuestiones planteadas, primero debemos analizar si se trata de una renta exenta o en caso contrario, una renta que tributa en el IRPF.
A este tenor, en opinión de esta parte, consideramos que la renta indicada en el escrito de consulta, procedente de la entidad (privada) sin ánimo de lucro, no cumple con los requisitos establecidos en el Art. 7 Rentas Exentas LIRPF, ni tampoco en el Art. 33.4 (del mismo impuesto) por lo que respecta a ganancias patrimoniales exentas.
El motivo que nos lleva a indicar lo que precede (no aplicación de exención en el IRPF de la renta percibida en este supuesto), es que, en los diferentes apartados del citado Artículo 7 que de alguna manera u otra podrían ser aplicables al presente caso, se exige que la renta proceda de una entidad pública (administración); a modo de ejemplo, citamos los siguientes apartados de este precepto:
Por lo tanto, según los citados preceptos, esta parte considera que la renta percibida en el escrito de consulta, no resultaría exenta del IRPF, debiendo tributar.
Asimismo, respecto a la calificación de esta renta, al no derivar de una contraprestación del trabajo personal, consideramos que tendría la calificación de ganancia patrimonial, y al no ser derivada de ninguna transmisión, se debería imputar a la base imponible general del IRPF (Art. 45 y 46 LIRPF).
Por lo que se refiere a la posibilidad que los padres se apliquen la desgravación en su declaración de renta del hijo, en concepto de mínimo por descendientes, en opinión de esta parte, también se debería descartar esta posibilidad, ya que según el Art. 58 de LIRPF, cuyo primer párrafo se transcribe seguidamente, si bien el hijo cumpliría con los requisitos de la edad y consideración de discapacitado, no cumpliría con el requisito de rentas superiores a 8.000 Euros, en el año que percibiera la renta detallada en el escrito de consulta:
“Artículo 58 Mínimo por descendientes
- El mínimo por descendientes será, por cada uno de ellos menor de veinticinco años o con discapacidad cualquiera que sea su edad, siempre que conviva con el contribuyente y no tenga rentas anuales, excluidas las exentas, superiores a 8.000 euros, de (…)”
A este tenor, según la lectura de diversas consultas vinculantes; V2189-09, V0534-10, V1257-11, V0534-12, se entiende el concepto de “renta anual” como la suma algebraica de los rendimientos netos (trabajo, capital mobiliario, inmobiliario y de actividades económicas) y las ganancias y pérdidas patrimoniales anuales, considerándose por su importe neto, una vez deducidos los gastos pero sin aplicación de las reducciones correspondientes.
Por lo tanto, según nuestro criterio, en base a la normativa expuesta, los padres no podrían aplicar el mínimo por descendientes en el citado ejercicio por lo que respecta a este hijo.
Sin perjuicio de lo que precede, y asimismo respondiendo a la última de las cuestiones, cabe concluir que a tenor del Art. 96 de LIRPF, el hijo estaría obligado a presentar la declaración de Renta – Modelo 100 en el ejercicio en cuestión, y éste, sí podría aplicar el mínimo por discapacidad (Art. 60 LIRPF) que se adicionaría a su mínimo del contribuyente.
Normativa aplicada:
A tenor de la normativa expuesta:
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Se trata de una SL que va a realizar un proyecto de segregación de una unidad económica autónoma en favor de otra SL que no es del grupo y estaba previsto auditar el balance de segregación basado en un balance intermedio de la que segrega el negocio, a fecha intermedia porque han pasado más de 6 meses desde el último cierre auditado de la sociedad. Pero no estaba previsto auditar el balance de la SL (también obligada a auditarse) que recibirá el negocio.